Ley anticapuchos: nuevo avance con 4 artículos
Política

Ley anticapuchos: nuevo avance con 4 artículos

Nov 5, 2026

La ley anticapuchos superó con éxito su primer trámite legislativo en el Congreso tras recibir el visto bueno en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes. La iniciativa parlamentaria obtuvo un respaldo de 20 votos a favor frente a dos en contra, consolidando un paso clave en su curso institucional después de que los congresistas rechazaran una solicitud previa que buscaba archivar la discusión de manera definitiva.

El texto sometido a deliberación contó con una ponencia positiva formulada por Jaime Arizabaleta, congresista perteneciente al Centro Democrático. Dicho informe favorable recibió el apoyo de representantes de sectores afines a la propuesta y bancadas mayoritarias, lo que permitió destrabar el debate inicial y proceder a la votación formal del articulado que compone esta propuesta legal.

¿Qué contempla la ley anticapuchos para sancionar el anonimato?

El propósito medular que persigue la ley anticapuchos radica en castigar a quienes utilicen elementos para ocultar su identidad con el fin expreso de cometer actos vandálicos durante manifestaciones públicas. Para tal efecto, el articulado delimita con precisión el concepto de ocultamiento de identidad como la utilización intencional de pasamontañas, máscaras, prendas específicas u otros objetos similares orientados a obstaculizar la individualización de los infractores.

En total, la iniciativa está estructurada en 4 artículos que buscan modificar la normativa penal vigente en el país. El proyecto precisa que la restricción no opera frente a las manifestaciones pacíficas ni censura el porte de indumentaria por sí misma, sino que condiciona la sanción a la ejecución simultánea de conductas delictivas y daños materiales.

Al respecto, el representante Julio César Triana, perteneciente a Cambio Radical, intervino durante la sesión para enfatizar que la norma no busca prohibir las capuchas de forma indiscriminada. El legislador argumentó que la intención central del articulado consiste en frenar a quienes emplean el anonimato como escudo para quebrantar la ley durante las concentraciones ciudadanas.

Modificaciones al Código Penal y nuevas sanciones

La implementación de la ley anticapuchos supondría una reforma directa a la Ley 599 de 2000 mediante la incorporación de una figura punible denominada acto vandálico mediante el ocultamiento de identidad. Quienes cometan esta conducta se expondrían a penas privativas de la libertad fijadas entre 54 y 96 meses de prisión en centros penitenciarios.

De forma complementaria, el castigo económico contempla sanciones pecuniarias que se ubicarán en un rango de 50 a 200 salarios mínimos legales mensuales vigentes. Desde la bancada del Centro Democrático, el representante José Gregorio Orjuela defendió la pertinencia de estas medidas al señalar que cubrirse el rostro ha servido como mecanismo recurrente para perpetrar delitos en el espacio público.

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Sumado a la creación del nuevo delito, el proyecto introduce ajustes sustanciales en las disposiciones relativas a la movilidad ciudadana:

  • Modificación del artículo 353A del Código Penal para incrementar las penas frente al bloqueo deliberado de vías públicas.
  • Agravamiento de sanciones en aquellos escenarios donde las obstrucciones atenten contra derechos como la salud pública y la vida.
  • Protección penal reforzada cuando las acciones afecten de forma directa la seguridad alimentaria, el medio ambiente o el trabajo.

La controversia sobre el impacto en la protesta social

Durante la jornada parlamentaria, el debate sobre la ley anticapuchos generó fuertes discrepancias conceptuales entre los miembros de la Comisión Primera. Sectores de oposición intentaron frenar la ponencia mediante una propuesta de archivo que resultó derrotada por 21 votos frente a 15, reflejando las tensiones políticas que suscita la iniciativa.

En el transcurso de las intervenciones, la representante Laura Beltrán, del Pacto Histórico, expresó su rechazo categórico al considerar que la medida persigue criminalizar la protesta social y restringir derechos ciudadanos. Desde esa misma postura, el congresista Gabriel Becerra argumentó que la discusión no puede limitarse a la vestimenta de los manifestantes, sino que requiere salvaguardar las garantías democráticas fundamentales durante cualquier movilización colectiva.

Frente a estos reparos, los defensores de la ley anticapuchos reiteraron que la protección legal cobija de manera plena a las expresiones pacíficas. Según los ponentes, el objetivo no es limitar la protesta social, sino tipificar con claridad las conductas violentas que distorsionan el ejercicio legítimo de reunión ciudadana.

Trámite legislativo y próximos pasos de la ley anticapuchos

Tras superar su primer examen con un respaldo contundente en la célula legislativa, la ley anticapuchos deberá continuar su curso institucional a través de tres debates adicionales antes de convertirse en norma de la República. La iniciativa tendrá que ser discutida próximamente por la plenaria de la Cámara de Representantes, donde se espera un análisis minucioso de cada uno de sus puntos.

De superar esa segunda etapa, el proyecto pasará a consideración de las respectivas instancias del Senado, donde nuevamente se medirá el respaldo político entre los distintos partidos. El futuro de la ley anticapuchos dependerá de la capacidad de concertación entre las bancadas sobre el alcance punitivo de la normativa y la preservación del derecho constitucional a la manifestación en Colombia.

Fuente: pulzo.com

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